Por equidad entendemos la cualidad que consiste en dar a cada uno lo que se merece en función de sus méritos o condiciones. Supera el concepto de igualdad en cuanto a que otorgar un mismo bien a todas las personas sin atender a la diferencia, incrementa la desigualdad. La equidad busca la igualdad real.

En el plano de la bicicleta tenemos algo parecido. Es un vehículo, pero poco tiene que ver con un automóvil. Tiene sus características propias entre las que destaca su fragilidad, versatilidad, peso, accesibilidad (no entiende de edades), tracción humana, etc.. Atender a estas particularidades es obligado si queremos que la bicicleta se asiente con éxito en Madrid.

A diario son varios los modos de transporte que conviven en la vía urbana. Apostar por la bici supone concederle ventajas y prioridades (discriminación positiva) y será clave para conseguir un entorno más abierto, accesible y saludable.

La bicicleta ha venido a nuestra ciudad a quedarse y a ofrecer una alternativa eficaz, cómoda, saludable, limpia, barata y segura a los desplazamientos de todas las personas. Pero pecaríamos de ingenuos si pensamos que no hace falta más que decir usa la bici en una ciudad adaptada para los coches. La promoción del uso de la bicicleta es una tarea algo más compleja. Si no variamos el diseño de la ciudad no vamos a conseguir una ciudad llena de gente en bici. Por ello, las infraestructuras juegan un papel muy importante y por eso se han emprendido medidas para desarrollar nuevos proyectos. Sin embargo, el camino no está exento de dificultades. Aun así, hemos visto en muchas ciudades, incluida Madrid, una serie de medidas a favor de los desplazamientos en bici como la restricción al tráfico de El Retiro o la peatonalización de Preciados, Arenal, Fuencarral… y más recientemente la experiencia de la Gran Vía. Ningún responsable político se atrevería a que estos espacios retornen a la situación anterior.

Puente elevado Cykelslangen, Dinamarca (Copenhagen).

En el horizonte está el aspirar a una ciudad más limpia, amable y acogedora; una ciudad más saludable, que contemple la diversidad propia de una gran urbe; una ciudad donde desplazarse no conlleve inseguridad ni estrés. Una ciudad donde la bici ocupe el lugar que le corresponde.

 

Fuente: Pedalibre

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