¿Qué aficionado al deporte no ha soñado alguna vez con tener ‘un motor’ extra que le ayude a ‘tirar’ cuando el fondo físico no le da más de sí? A veces (sólo a veces), los sueños se hacen realidad y eso es lo que ha ocurrido en el ciclismo con la irrupción de las bicicletas eléctricas. Además de facilitar el desarrollo de un trabajo aeróbico de larga duración sin impacto para las articulaciones, las eBikes son la alternativa perfecta para aquellos ‘bikers’ cuyo estado de forma no les permite seguir el ritmo de colegas con un nivel superior, tal y como han puesto de relieve Carlos Coloma, medallista olímpico de ‘mountain bike’, y Mikel Zabala, su entrenador y responsable de rendimiento del Movistar Team, en un estudio comparativo con bicis eléctricas y tradicionales, realizado con motivo de la Cofidis Madrid eBike City, que se celebra durante semana en la capital.

Tras llevar a cabo varias pruebas en una exigente subida de un kilómetro en la que Coloma y Zabala utilizaron ambas bicicletas jugando con los tres niveles de ayuda eléctrica, llegaron a la conclusión de que el uso de la eléctrica complementa perfectamente a la mecánica favoreciendo más al ciclista menos entrenado. «Gracias al uso de la eBike, puedo acompañar a Carlos, un medallista olímpico, en sus sesiones de entrenamiento», comenta Zabala.

En los test en los que ambos llevaban una bicicleta mecánica, la diferencia en completar ese kilómetro rondó los dos minutos. Por contra, en las que ambos rodaron sobre una eBike al máximo rendimiento (modo boost), ésta se redujo a tan sólo 13 segundos: «La eBike me es muy útil para entrenarle, irnos a hacer series o técnica. Me permite hacer cosas que no podría alcanzar de ninguna manera con una bicicleta normal».

Permite tener un rendimiento mayor

Otra de las posibilidades más interesantes que brindan es la opción de igualar el rendimiento de varias personas que salgan a rodar juntas, dependiendo del nivel de ayuda eléctrica elegido. «Lo mejor que tienen es que cualquiera puede adaptar su nivel de esfuerzo. Puedes unirte a cualquier grupo y salir con gente que ya tenías olvidada porque no podías seguir sus rutinas».

Las eBikes, además, permiten regular el esfuerzo y adaptarlo a la orografía de la ruta elegida. Gracias a su ‘ayuda’, ya no es el desnivel del terreno el que marca la dureza o lo exigente que puede resultar la ruta, sino que será el propio ‘biker’ el que decida a su voluntad el nivel de esfuerzo que quiere emplear.

Se mire por donde se mire, no hay más que ventajas. Ya sólo nos queda soñar con que alguien invente lo antes posible la raqueta que nos permita mantener el peloteo a Rafa Nadal o el bañador (o las aletas) que nos ayude a deslizarnos por el agua como Mireia Belmonte. Por soñar, que no quede…

 

Fuente: El Mundo

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