Un experimento realizado por el divulgador científico Destin, demuestra la diferencia de aprendizaje entre niños y mayores. Para ello ha transformado mediante dos engranajes una bicicleta convencional en una con dirección invertida, esto es, una bicicleta en la que al girar el manillar hacia un lado, la rueda se mueve hacia el lado contrario.

Aunque antes de empezar el experimento sabía perfectamente montar en bicicleta y mantener el equilibrio, le resultaba imposible hacerlo en esta nueva modalidad. Aún así siguió intentándolo todos los días en pequeños ratos libres y las pequeñas mejoras lo motivaron a seguir. Al cabo de varios meses era capaz de mantenerse pequeños trayectos sin caerse, hasta que a lo ocho meses fue capaz de dar por concluido su aprendizaje: había aprendido a montar una bicicleta con dirección invertida.

Lo sorprendente ocurrió cuando adaptó la bicicleta de su hijo de la misma forma. En solo dos semanas, su hijo había aprendido lo mismo que el en ocho meses. La plasticidad del cerebro de los niños y su mayor capacidad para asimilar cambios y aprender cosas nuevas está detrás de ese diferencia en la capacidad de aprender.

Fuente: SmarterEveryDay (en inglés).

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