Tomando en cuenta a los peatones, ciclistas y usuarios de transporte público, especialistas del Massachusetts Institute of Technology (MIT) y del Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (CREAL) de Barcelona, presentaron los resultados de sus estudios sobre la exposición a la contaminación del aire, de acuerdo con el tipo de movilidad, ruta y distancia que se recorra.

Bicihome contaminacion

Madrid, bajo su habitual manto gris producto de la movilidad con combustibles

El doctor David Rojas-Rueda, investigador del CREAL afirmó que el uso habitual de la bicicleta disminuye el número de muertes anuales en un 24%, pues la sustitución del auto por un medio de transporte activo aumenta la actividad física y reduce a cero las partículas contaminantes que se emitirían al viajar en coche particular.

Amalia Holub, representante del MIT, realizó un estudio que consistió en realizar dos tipos de lecturas de partículas contaminantes consumidas: una se basó en la cantidad de partículas registradas dependiendo la distancia con el tráfico de vehículos. Los resultados indicaron que a 4,5 metros del tráfico las partículas contaminantes se reducían en un 50%, y a 9 metros, un 70%. Otro factor a tener en cuenta es que se detectó un mayor número de partículas en rutas con avenidas principales que en rutas por avenidas secundarias en las que el numero de coches disminuye.

La finalidad del estudio es crear mapas en línea, alimentados con información que provean los usuarios, a través de algún dispositivo que monitoree la contaminación en las calles de la ciudad. Esto puede servir, por un lado, a los ciudadanos para decidir el modo y la ruta en la que se expongan menos a la mala calidad del aire y, por otro, con el fin que tomadores de decisiones implementen mecanismos a corto y largo plazo que mejoren la calidad del aire para ciclistas y peatones.

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